Trinitaria Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia, Nuestra Señora de la Trinidad, San Juan Evangelista y San Antonio Abad, Jerez de la Frontera, 2021, ISBN 978-84-09-38861-5.

Blog de José Manuel Moreno Arana
Trinitaria Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia, Nuestra Señora de la Trinidad, San Juan Evangelista y San Antonio Abad, Jerez de la Frontera, 2021, ISBN 978-84-09-38861-5.

Publicado en:
Boletín de Arte, nº 42, Universidad de Málaga, Departamento de Historia del Arte, Málaga, 2021, pp. 271-275, ISSN: 0211-8483, e-ISSN: 2695-415X
En
la escultura barroca en la actual provincia de Cádiz coexisten una patente
dependencia de Sevilla y un florecimiento de los talleres instalados en las
principales poblaciones, con una significativa presencia en estos obradores
locales de maestros de procedencia tanto hispalense como genovesa. En este
contexto, la localización de piezas o autores procedentes de un foco artístico
como el malagueño puede considerarse casi anecdótica[1]. Con
todo, la excepción la tenemos en localidades de la zona más oriental de la
sierra. Pertenecientes, algunas de ellas, al Obispado de Málaga, ofrecen una
realidad diferenciada de la zona más occidental del presente ámbito provincial,
siendo reveladora la labor que allí emprende Antonio Asensio de la Cerda. Por
otro lado, en una tierra igualmente limítrofe con Málaga, el Campo de Gibraltar,
el trabajo de artistas malagueños pudo alcanzar cierta intensidad[2].
Pero,
en este caso, nos vamos a detener en dos imágenes de madera policromada, de
distintas etapas y autorías, que representan el mismo tema iconográfico, Cristo
cargando con la Cruz camino del Calvario, y que se conservan en sendos
municipios de la costa noroeste gaditana, Sanlúcar de Barrameda y Chipiona.
Empezando
por Sanlúcar, hay que decir que existen en ella dos tallas que se pueden situar
entre las piezas de vinculación malagueña más antiguas que se pueden encontrar
en la provincia de Cádiz. Ambas son relacionables con el círculo de Pedro de
Mena. Una es la Virgen del Mayor Dolor de la Cofradía del Consuelo, que tiene
su sede en la Parroquia del Carmen de la calle San Juan, dolorosa que se
inspira con cierta claridad para su rostro en la célebre Magdalena Penitente
del Museo Nacional de Escultura de Valladolid. Sin embargo, en esta ocasión
queremos insistir en la imagen de Nuestro Padre Jesús del Silencio de la
iglesia de San Francisco de esa ciudad [1].
De
ella sólo se sabe que procede del primitivo y desaparecido convento de frailes
franciscanos conocido como San Francisco “El Viejo”, en cuya iglesia contó con
capilla propia antes de 1700, fecha en la que los religiosos decidieron
abandonar este edificio (Velázquez, 1995: 158-168). En origen era conocido con
el nombre de “Jesús Nazareno”, título que cambió por el actual a partir de 1979,
cuando se convierte en titular de una hermandad de penitencia.
La
escultura ha permanecido en la actual iglesia de San Francisco desde, al menos,
1752, año en el que se inaugura el templo del nuevo cenobio, adonde fueron
trasladadas algunas de las imágenes veneradas en San Francisco “El Viejo”.
Según la descripción que hace el historiador local Juan Pedro Velázquez
Gaztelu, en el citado año estaba colocada en el ático del retablo de la capilla
de San Antonio de Padua (Velázquez, 1995: 164). La devoción hacia la imagen
llevaría a hacerle en torno a las décadas de los sesenta y setenta del siglo
XVIII, un retablo propio, de estética rococó, en la primera capilla del lado
del evangelio, a los pies del templo. En los inventarios de la iglesia
realizados en 1821 y 1835 la escultura aparece, de hecho, presidiendo dicho
altar (Cruz, 2009: 181). Tras pasar por varios cambios de ubicación
posteriores, vuelve a conservarse hoy en dicho retablo[3].
Se
trata de una imagen de vestir, con la cabeza y parte de brazos y piernas
tallados. El resto del cuerpo es de candelero y no es original[4]. Lleva
ojos de cristal y peluca natural, aunque conserva el cabello tallado debajo de
la misma. Se rompe la frontalidad de la composición con el leve giro de cabeza
hacia su derecha y el adelantamiento del pie del lado contrario. Las manos
muestran los dedos visiblemente flexionados, destacando de su modelado el
resaltado relieve de las venas. Aunque sin llegar al virtuosismo realista del
maestro granadino, la cabeza parte con claridad de los modelos de Pedro de
Mena, como se observa en los rasgos de su delgado rostro y en la talla de su
barba bífida. El gesto de dolor contenido expresado a través del marcado dibujo
de las cejas y de la boca entreabierta, de labios poco carnosos, está también
en la línea de Mena y sus seguidores.
Resulta
muy probable que cuando la imagen se instala en la nueva iglesia de San
Francisco hacia 1752 sufriera alguna intervención para adaptarlo a la estética
dieciochesca. En ese momento se le mutilaría parte del cabello para colocarle
peluca natural y se pudo alterar la policromía, ya que la actual muestra cierta
profusión de sangre, en especial en la frente, siguiendo los gustos del siglo
XVIII.
Por
tanto, la estética de la escultura la sitúa próxima al taller malagueño de
Pedro de Mena, activo entre 1658 y 1688 y con quien debió de formarse o
trabajar el autor de la obra. Esto permite suponer su realización en torno al
último cuarto del siglo XVII.
A
la hora de intentar aproximarnos a su posible autoría, habría que destacar las
grandes afinidades formales con el San Francisco de Asís de la iglesia de San
Zoilo de Antequera, pieza que se ha atribuido a Antonio del Castillo
(1635-1704) (Romero, 2013: 140-141) y
con la que el nazareno sanluqueño comparte rasgos faciales, talla de la barba
e, incluso, un modelado de las manos muy similar[5].
Este imaginero antequerano ha sido situado en la órbita de Mena, mostrando ciertas
piezas de su producción, como el Cristo de la Vía Sacra de la parroquia de
Humilladero (1689) (Romero, 2013: 122-125) o el Niño Jesús Perdido de la iglesia
de Santo Domingo de Antequera (Romero, 2013:133-135), una indudable dependencia
de los modelos del artista granadino. No obstante, tenemos que advertir que dentro
de la obra Antonio del Castillo se han incluido también imágenes más cercanas estilísticamente
al círculo de José y Diego de Mora, lo que obliga a ser cautos a la hora de
hablar de este escultor, tal vez necesitado de una profunda revisión.
Sea
como fuere, es importante resaltar que la escultura antequerana se conserva en
un antiguo convento de franciscanos observantes, la misma orden que ocupó el citado
convento de Sanlúcar, pudiendo ser esta particular coincidencia lo que explique
su llegada a la ciudad costera debido a algún tipo de contacto entre ambos cenobios.
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| Ilustración 2: Detalle del Cristo “Enclavao” de la Parroquia de San Pedro de Benaocaz (Cádiz), obra de Antonio Asensio de la Cerda. Autor de la fotografía: Yolanda Pérez Cruz |
Pero
quizás el caso más llamativo de la presencia de obras de escultores del foco
escultórico malagueño en la provincia de Cádiz sea la relacionada con la
actividad que la familia Asensio de la Cerda[6]
lleva a cabo en localidades de la sierra gaditana situadas en el entorno de
Ronda. Aunque nos queda la referencia de una dolorosa en Setenil de las Bodegas
tristemente destruida y realizada en Málaga por Vicente Asensio en 1775
(Sánchez y Ramírez, 2006: 296), tenemos que resaltar la figura de su tío Antonio
Asensio por la importante huella que dejó en la comarca. Como se ha llegado a
afirmar, la competencia en la ciudad de Málaga pudo llevarle a trasladarse a
Grazalema, del que era vecino en los años cincuenta del siglo XVIII, y desde
allí atendería a una clientela repartida por los pueblos vecinos (Martínez,
2020: 26). Trabajos confirmados se encuentran en Benaocaz, donde firma el
Cristo “Enclavao”[7]
[2],
y en Olvera, para la que hace en 1771 las tallas de San Juan Evangelista y San
Juan Nepomuceno del Santuario de la Virgen de los Remedios, también firmadas
(Sánchez y Ramírez, 2006: 311). Asimismo, consta que en Zahara de la Sierra
interviene sobre un Niño Jesús Resucitado de la parroquia de Santa María de la
Meza en 1777 (Moreno, 2019: 58). Precisamente,
en Zahara se concentra un buen número de imágenes que se pueden asignar al
artista: la imagen de Jesús Nazareno[8], un
crucifijo de la propia parroquia, el Cristo de la Veracruz (Martínez, 2020:
26-28), la Virgen de los Dolores, patrona de la localidad, y una talla del
apóstol San Juan, los tres últimos en la Ermita de San Juan de Letrán.
Pero
queremos detenernos en una escultura que, pese a encontrarse fuera de ese particular
ámbito geográfico, cuenta con palpables elementos en común con la producción
conocida de Antonio Asensio de la Cerda. Nos referimos a la imagen de Nazareno
que se venera en el Santuario de la Virgen de Regla de Chipiona [3]. Por diversas fuentes orales
tenemos constancia de su procedencia del Convento de San Francisco de Jerez de
la Frontera, donde se encontraba a mediados del siglo XX. Sobre su llegada al
cenobio jerezano no tenemos información[9], llamando
la atención su presencia en una ciudad algo alejada del área de trabajo del
escultor, siendo aquí probable también algún tipo de vínculo a través de un
hipotético trabajo de Asensio para la orden franciscana.
Es
de un tamaño inferior al natural y, aunque hoy se muestra como imagen de vestir,
parece haber sido concebida como pieza de talla completa, poseyendo debajo de
la actual túnica textil restos de otra tallada que suponemos que fue mutilada
para ser vestida. Toda la composición de la figura hace pensar en que fue
creada para ser vista lateralmente dentro de un retablo. De ahí el acusado giro
de cabeza, la poco usual colocación de la cruz en el hombro derecho y la
peculiar disposición de los pies sobre una peana rocosa de forzada pendiente [4]. La cabeza es lo que más claramente
remite a otras obras del escultor, como el San Juan Nepomuceno de Olvera o las
imágenes de Cristo en su Pasión que se le asignan, como el Cristo de Benaocaz,
con los que comparte el mismo modelo físico e idéntico rictus doloroso, con
ojos entornados, de cristal, y de marcados párpados, repitiendo el dibujo de
cejas o la pormenorizada talla de bigote. El cabello se presenta también
semejante en su morfología al que ostentan sus crucificados, cayendo sobre los
hombros en largos y sinuosos mechones. En cuanto a la policromía, se observa un
gran hematoma en el pómulo izquierdo, pormenor que se vuelve a repetir en otras
imágenes suyas, como el propio “Enclavao” o el Nazareno de Zahara. Teniendo en
cuenta que el imaginero firmó en los propios estofados de algunas de sus obras,
parece muy probable que fuera él quien se encargara del acabado polícromo de
las mismas, lo que explicaría que se repitan este tipo de detalles en distintas
piezas.
Por
todo ello, proponemos que debe ubicarse cronológicamente hacia el tercer cuarto
del siglo XVIII, periodo en torno al cual se encuentra activo en la zona serrana
su presumible autor.
BIBLIOGRAFÍA
CRUZ
ISIDORO, Fernando (2009), “Patrimonio artístico desamortizado del convento de
San Francisco “El Nuevo” de Sanlúcar de Barrameda (1821-1835)”, Laboratorio de Arte, nº 21, pp. 173-197.
PATRÓN
SANDOVAL, Juan Antonio y ESPINOSA DE LOS MONTEROS SÁNCHEZ, Francisco: “Notas
sobre la producción del escultor malagueño Fernando Ortiz para Tarifa (Cádiz)”,
Boletín de arte, nº 26-27, 2006, pp.
805-820.
MARTÍNEZ
AMORES, Juan Carlos (2020), “Una posible obra del escultor Antonio Asensio de
la Cerda en Umbrete”, Pureza, s/n,
pp. 23-28.
MORENO
ARANA, José Manuel (2019), “Estudio Histórico-Artístico”, en JIMÉNEZ LÓPEZ DE
EGUILETA, Javier E. (dir.): Imaginería
Recuperada. Estudio y restauración de un conjunto de esculturas de las
parroquias de Algodonales, La Muela y Zahara de la Sierra. Peripecias
Libros, Jerez de la Frontera, pp. 47-93.
POMAR
RODIL, Pablo J. (2003), “Las esculturas del malagueño Fernando Ortiz en Jerez
de la Frontera”, Boletín del Museo
Nacional de Escultura, nº 7, pp. 36-42.
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Castillo. Escultor antequerano 1635-1704, Chapitel, Conservación y
Restauración S. L., Antequera.
SÁNCHEZ
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Rafael: Escultura Barroca Española.
Nuevas lecturas desde los siglos de oro a la sociedad del conocimiento,
volumen II (Escultura Barroca Andaluza),
ExLibric, Antequera, pp. 257-265.
SÁNCHEZ
LÓPEZ Juan Antonio y RAMÍREZ GONZÁLEZ Sergio (2006), “Proyección social,
endogamia y continuismo artístico. Los Asensio de la Cerda, una familia de
escultores en la Málaga Ilustrada”, Boletín
de Arte, nº 26-27, pp. 283-316.
VELÁZQUEZ
GAZTELU, Juan Pedro (1995), Fundaciones
de todas las iglesias, conventos y ermitas de […] Sanlúcar de Barrameda […]
Año de 1758, Asociación Sanluqueña de Encuentros con la Historia y el Arte,
Sanlúcar de Barrameda.
[1] De excepcional podría calificarse, por ejemplo, la llegada a Jerez de la Frontera de las virtudes teologales y los ángeles lampareros de la capilla del Sagrario de la Parroquia de San Miguel, todas ellas vinculadas al más relevante escultor malagueño del siglo XVIII, Fernando Ortiz (Pomar, 2003).
[2] Así lo probaría, por ejemplo, el conjunto de imágenes que talla para Tarifa el propio Fernando Ortiz (Espinosa de los Monteros y Patrón, 2006).
[3] Se sabe que la talla fue retirada de su retablo en una fecha indeterminada, pasando a la zona de las tribunas de la iglesia, donde se encontraba en 1967. Para recuperar su culto, se coloca en la capilla de la Virgen de los Dolores en 1968. Esta dolorosa, hoy bajo la advocación del Amor, se convirtió, junto al Nazareno, en titular de una nueva hermandad creada en 1979. Finalmente, el Nazareno volvió a su capilla en 1992.
[4] En 1981 José Rodríguez Rivero-Carrera le realiza un cuerpo y peanas nuevos. Un ataque de xilófagos lleva a otra actuación por Rafael Rivera Valle en 2001, que talla un nuevo cuerpo que reproduce el realizado por Rodríguez Rivero-Carrera. Como en la nota anterior, esta información nos ha sido facilitada por la hermandad, a la que mostramos nuestro agradecimiento por ello.
[5] Ver la fotografía publicada en: Romero, 2013: 141.
[6] Sobre esta familia remitimos a: (Sánchez y Ramírez, 2006) (Sánchez, 2016).
[7]Como afirma Martínez existen dudas sobre la fecha de la obra que aparece en la inscripción que se distribuye por el sudario (2020: 25).
[8] Su restaurador, Jesús Gallardo Gordillo, la clasifica como “atribuido al círculo de los Asensio de la Cerda” en: <http://restauradorjesusgallardo.blogspot.com/2015/02/restauracion-de-nuestro-padre-jesus.html> (fecha de consulta: 25-02-2020).
[9] Lo único que podemos aportar documentalmente es la alusión que hace un inventario de la iglesia de dicho convento jerezano fechado en 1835 y redactado con motivo de la Desamortización de “un altar con la imagen de Jesús” que acaso pudiera referirse a la escultura que tratamos: Archivo Histórico Provincial de Cádiz, Sección Hacienda, Desamortización, caja 1237, expediente 6, s/f.
Publicado en Revista de Historia de Jerez, nº 24, Centro de Estudios Históricos Jerezanos, Jerez de la Fra., 2021, pp. 307-314, ISSN 1575-7129.
El arte de la platería alcanzó en Jerez de la Frontera un sugestivo desarrollo durante el siglo XVIII gracias a la consolidación de su Congregación de San Eloy y al propio auge económico que vive la ciudad en esos años. El número y calidad de los artífices y de las piezas conservadas merecieron en su día que fueran objeto de una tesis doctoral, defendida por Nieva Soto en 1991 y editada en 2002[1].
Un ejemplo de los plateros activos en la Jerez de esta época es Pedro Moreno de Celis (h. 1700-1769). Al margen de algunas breves noticias aportadas entre 1935 y 1936 por Sancho de Sopranis[2], fue la referida Nieva Soto quien suministró toda la información que teníamos hasta ahora sobre la biografía y trayectoria profesional de este maestro, datos que se encuentran recogidos en la citada tesis y en un posterior artículo monográfico que publicó en 1995 sobre el artista[3]. De él presentamos ahora una obra documentada inédita, el frontal de la Virgen de la Consolación de la iglesia del Convento de Santo Domingo, que podría considerarse a partir de este momento como la pieza de mayor entidad de su producción.
De Moreno de Celis se ha supuesto que nació en Jerez hacia 1700. No obstante, no se han localizado datos biográficos anteriores a la década de los cincuenta del siglo XVIII. Es precisamente en esos años cuando emprende la realización del frontal que presentamos, siendo significativo que por entonces viviera en el Llano de Santo Domingo, en la collación de San Miguel, muy cerca del convento del mismo nombre, para el que tal vez desarrollaría por este tiempo más trabajos. Esta circunstancia le aporta singularidad en el contexto del gremio local de plateros, cuyos artífices residieron mayoritariamente en la feligresía de San Dionisio. Hay otros aspectos que, según Nieva Soto, hacen destacar a Celis entre sus demás compañeros, como el hecho de marcar sus propias obras o su capacidad para otorgar cierta originalidad formal a las mismas. En este sentido, el prestigio que alcanzaría le llevó a ejercer el cargo de alcalde-veedor dentro del Colegio-Congregación de San Eloy de la ciudad. Pese a ello, el número de piezas salidas de su taller que han llegado a nosotros son escasas. De toda esta labor profesional conocida hasta ahora, sobresale su frecuente actividad para la Parroquia de San Marcos entre 1750 y 1767, conservándose dos obras suyas en esta iglesia, como son una concha de bautismo y un copón, las dos labradas en 1750. También persiste una crismera que hace en 1751 para otra parroquia jerezana, la de Santiago. Una cuarta pieza, una cajita para guardar la llave del sagrario, marcada, aunque no fechada, la realiza para el convento del Espíritu Santo de la misma ciudad, un encargo que creemos que debe ponerse en relación con su trabajo para los dominicos jerezanos, ya que este cenobio, hoy cerrado, perteneció a la sección femenina de la misma orden. Finalmente, hay que decir que el fallecimiento del artista se produjo en 1769.
A todos los trabajos anteriores hay que unir ahora el frontal que se sitúa delante del altar y capilla de la Consolación del convento jerezano de Santo Domingo.
El contrato para su realización lo firma Pedro Moreno de Celis el 27 de agosto de 1751[4]. En esta escritura notarial el platero se obliga a favor del “capillero” Fray José de Pedraza. El documento omite cualquier información de tipo formal, centrándose exclusivamente en aspectos económicos y relativos al material empleado. De esta forma, se establece como condición, en primer lugar, que por cada marco de plata se le pagase sesenta reales de vellón, cantidad que, llegado el momento, podría ser revisada por ambas partes, nombrando cada uno a un “inteligente” y, en caso de discordia, a un tercero. Por otro lado, se reconoce que se había entregado para la obra cuatrocientas noventa y nueve onzas y cuatro adames que supusieron diez barras. De estas barras, nueve eran “de ley de nueve dineros”, siendo el valor de cada onza 16 reales y 12 maravedíes, y la restante de “diez dineros y ocho gramos”, ascendiendo cada onza a 18 reales y un cuartillo. Al margen de ello, Pedraza tenía que pagarle cada mes que durara el trabajo 300 reales y suministrarle la plata necesaria para el mismo. Por último, se establece que una vez acabado el frontal se podía por parte del religioso pedir la valoración de una persona o varias personas que se nombrarían para ello.
Por tanto, no se establece ningún coste total por la pieza, ni ningún plazo de ejecución. Para conocer estas cuestiones tenemos que acudir a la información que nos facilita el propio frontal. Se trata de dos inscripciones que nos hablan de la finalización de la obra en enero de 1753, de un valor final de 302 pesos y del uso de 611 onzas de plata.
Dichas inscripciones aparecen rodeando a las representaciones de la Rosa y la Azucena que figuran en su decoración. En el primer caso, el texto es el siguiente: “SE YZO ESTE FRONTAL SYENDO PR. EL M. R. P. PDO. FAI. JVAN DE AMAR EN EL MES DE ENERO DEL AÑO 1753 CO SV ECHURA 302 PS.”.
En el segundo caso el texto dice: “SE YZO CON LAS LIMOS(NAS) DE TODO ES. PVEBLO SIENDO CAPILLERO EL ERMANO FRAI. JOSPH PEDRAZA TIENE DE PLA. 611 ONZ.”.
Esta pieza fue estudiada someramente por Barroso Vázquez, que la atribuyó de manera certera a un “platero anónimo jerezano”[5]. Posee una altura de 98,5 cm. y una longitud de 275 cm. Está labrado en plata en su color, con las técnicas del repujado y el cincelado, poseyendo alma de madera. Y, aunque pueda sorprender teniendo en cuenta lo que se ha dicho sobre Moreno de Celis, parece carecer de marcas.
La vinculación de este frontal con la Virgen de la Consolación explica su programa iconográfico. Esta imagen es la que ocupa el gran medallón central, donde está representada su milagrosa aparición sobre una barca en medio de una tormenta en el golfo de Rosas, tal y como la describen Rallón[6] y Mesa Ginete[7]. A cada lado, y dentro de una serie de recuadros que recorren los extremos superior y laterales, se localizan una serie de cartelas con emblemas marianos. Así, figuran, de derecha a izquierda, el Pozo de Aguas Vivas, la Rosa Mística, el Sol, la Palma, el Ciprés, la Luna, la Azucena y la Fuente de Sabiduría. A estos símbolos se unen dos últimas cartelas con los escudos de la Inquisición y de la orden dominica, que flanquean al citado medallón con la titular de la capilla.
Especial volumen ostenta la cartela central, ovalada, coronada y rodeada de una gruesa orla vegetal. De la zona superior del medallón salen dos rocallas, aún incipientes. No obstante, la decoración está protagonizada por dos grandes roleos, de marcada plasticidad, y que nacen debajo y a cada lado de dicho medallón describiendo un complejo y cuidado dibujo que cubre todo el espacio disponible. Las cartelas con los escudos y emblemas han sido tratadas con un menor resalte. Tienen forma circular y se rodean por una rítmica composición de conchas que se adaptan al encuadre cuadrangular donde quedan insertadas.
Estamos, en definitiva, ante la principal obra que nos ha llegado de Pedro Moreno de Celis y uno de los ejemplos más sobresalientes de platería dieciochesca que se conservan en Jerez de la Frontera. Testigo además de una de las mayores devociones marianas de la ciudad, la Virgen de la Consolación[8], este frontal podría ser resultado de la emulación con la otra patrona jerezana, la Virgen de la Merced, para cuyo altar, en el presbiterio de la hoy basílica de su nombre, se hizo un par de décadas antes otro importante frontal, en este caso no creación de plateros locales, sino de origen guatemalteco[9].
APÉNDICE DOCUMENTAL
Escritura de obligación entre Pedro Moreno de Celis y el Padre Fray José Pedraza
Archivo de Protocolos Notariales de Jerez de la Frontera, tomo 2704, año 1751, f. 114.
En la mui noble y mui leal ciudad de xerez de la frontera, en el Dia veinte y siete del mes de agosto de mil setecientos sinquenta y un años ante mi el infraescripto escribano publico y testigos que se diran al pie de este instrumento parecio personalmente Don Pedro Moreno de Celis, maestro del arte de la platería, y vecino desta dicha ciudad en la collacion de San Miguel Llano de Santo Domingo a quien doy fee conozco y dijo que por quanto tiene contratado y ajustado con el Padre Fray Joseph Pedrasa relixioso lego profeso en su convento del Señor Santo Domingo el Real de esta ciudad y capillero en la de nuestra madre y Señora maria Santisima de Conzolacion es a saber un frontal de plata de martillo para el altar de dicha Señora sita en dicho convento, vajo del ajuste de que por cada marco de plata que hiciere para dicho frontal acavado del todo se ha de rregular cada uno de dichos marcos al precio de sesenta reales vellon de su trabajo, con la qualidad de que si por algún acontecimiento dicho Padre y el otorgante nos pareciere ser el precio de dichos sesenta reales algo mas o menos de lo que valiere se aia de nombrar un intelixente en dicha facultad por mi uno y por dicho Padre otro y en caso de discordia de que estos no se unan y conformen y ajusten se aia de nombrar un tercero, que sea de nombrar de mancomun a lo que sea de estar y pasar por los que estos dijesen y liquidasen sin cosa en contrario y para la obra de dicho frontal tengo rrecevido de dicho Padre fray Joseph quatro cientas noventa y nueve onsas y quatro adames que compusieron diez varras, las nueve de ellas de ley de nueve dineros, su valor de cada onsa dies y seis reales y dose maravedíes y la otra Barra restante su ley Dies dineros y ocho gramos su valor de cada onsa dies y ocho reales y quartillo; de cuia entrega de dicha especie de plata le otorgo a favor de dicho Padre fray Joseph el mas amplio y cumplido recivo que por derecho sea nesesario y por no ser de este presente rrenuncio las leyes que hablan sobre este asumpto; y es condición espresa que dicho Padre fray Joseph me aya de ir entregando en cada un mes del tiempo que durase dicho frontal en haserse y acavarse con toda perfeccion la cantidad de trecientos reales vellon y asimismo la plata que necesitase para dicho frontal hasta ser concluido, dándole a dicho Padre el recivo o rrecivos de una y otra especie para que se desquenten en la final que se hara acabado el predicho frontal y asimismo si acavado un marco del quiciere dicho fray Joseph justipreciarlo por algún fin particular que tenga lo pueda hacer con asistencia del otorgante y de la persona o personas que para ello nombre: Y estando presente a lo aqui contenido el predicho Padre fray Joseph Pedrasa dixo aseptava y asepto todo lo en este instrumento contenido por el nominado Don Pedro Moreno, y declaro ser lo mismo que tenian antes de aora estipulado sin cosa en contrario para cuia sepcion pido dicho Padre licencia en presencia de mi el escribano al Mui Reverendo Padre Maestro fray Bartolome Garavito Prior en dicho convento de Santo Domingo que al pie deste firmara, en consequencia de haberlo asi dado de que doy fee: y ambos a dos otorgante y aceptante dieron poder a las Justisias y Jueses que de sus causas puedan y devan conoser para que a ello les conpelan y apremien como por cosa jusgada en autoridad de cosa Jusgada con renunciazion de aquellas leyes que les puedan favorecer en este caso y el dicho Don Pedro Moreno obligo todos sus vienes presentes y futuros al cumplimiento de lo aqui contenido; asi lo otorgaron y firmaron, en la ciudad de xerez de la frontera estando en las casas de mi morada en el dicho dia mes y año; y yo el escribano doy fee conosco al dicho fray Joseph Pedrasa siendo testigos Don Jacobo offerral: Don Gonzalo Rodríguez y Don Juan Joseph Sorteño vecinos desta dicha Ciudad=
Fray Bartholome Garabito Maestro y Prior (rubricado) /fray Joseph Pedraza (rubricado) / Pedro moreno (rubricado) / Ante mi Nicolas Sanz Barata escribano publico.
[1] NIEVA SOTO, Pilar. La platería del siglo XVIII en Jerez de la Frontera. Madrid: Universidad Complutense, 2002.
[2] SANCHO DE SOPRANIS, Hipólito. “Papeletas para una serie de artistas regionales”, Guión, 20 (1935), pág. 17. SANCHO DE SOPRANIS, Hipólito. “Papeletas para una serie de artistas regionales”, Guión, 27 (1936), pág. 5.
[3] NIEVA SOTO, Pilar. “Pedro Moreno de Celis, platero jerezano del siglo XVIII”, Trivium, 7 (1995), págs. 451-461.
[4] El contrato está inserto en el folio 114 de un cuadernillo suelto fechado en 1751 inserto dentro de un protocolo de cronología posterior en: Archivo de Protocolos Notariales de Jerez de la Frontera, tomo 2704, oficio XXII, años 1770-1775.
[5] BARROSO VÁZQUEZ, María Dolores. “Arte y vida cotidiana en el Convento de Santo Domingo el Real de Jerez de la Frontera”, en CAMPOS Y FERNÁNDEZ DE SEVILLA, Francisco Javier (coord.): Monjes y monasterios españoles. Actas del simposium. Vol. 1. Madrid: Estudios Superiores del Escorial, 1995, pp. 93-94.
[6] RALLÓN, Fray Esteban. Historia de la ciudad de Xerez de la Frontera y de los reyes que la dominaron desde su primera fundación. Tomo IV. Cádiz: Universidad de Cádiz, 2003, p. 144.
[7] MESA GINETE, Francisco de. Historia Sagrada y Política de […] Jerez de la Frontera. Tomo II. Jerez de la Frontera: Imprenta de Melchor García Ruiz, 1888, p. 345.
[8] SANCHO DE SOPRANIS, Hipólito: La Virgen de Consolación de Xerez de la Frontera: tradición, historia, devoción y arte. Edición y estudio introductorio por Antonio Aguayo Cobo y Jesús Antonio Serrano Plazuelo. Cádiz: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz, 2017.
[9] ANGULO, Diego. Frontales de plata
en Guatemala y Caracas, en:
Arte en América
y Filipinas. Tomo I. Sevilla:
Universidad de Sevilla, 1936, pp. 166-167.
Publicado en:
CRUZ ISIDORO, Fernando (coord. y ed.): Centro de Investigación de la Historia de
la Arquitectura y el Patrimonio Artístico Andaluz. HUM171. Nuevos Aportes 2021.
HUM171 Centro de Investigación de la
Historia de la Arquitectura y el Patrimonio Artístico Andaluz, Sevilla, 2021,
pp. 39-50, ISBN 978-84-09-30457-8.
Resumen: Se estudia una casa levantada en Jerez de la Frontera en
1787, la vivienda del comerciante Antonio Ruiz de la Ravia, a partir del
hallazgo del contrato de obra por parte del arquitecto Juan Diosdado y del carpintero Juan de Morales.
Abstract: we study a house built in Jerez de la Frontera in 1787, the merchant
Antonio Ruiz de la Ravia´s dweling, based on the finding of the construction
contract by the arquitect Juan Diosdado and the carpenter Juan de Morales.
Palabras clave: Barroco, arquitectura doméstica, siglo XVIII, Andalucía, Jerez de la Frontera.
Keys words: Baroque, domestic architecture, 18th
century, Andalusia, Jerez de la Frontera.
La arquitectura doméstica barroca edificada en Jerez de la Frontera durante el siglo XVIII ya llamó la atención a mediados del XX de Antonio Sancho Corbacho[1] pero no ha sido hasta las últimas décadas cuando se han experimentado significativos avances en la investigación que han permitido profundizar en los procesos constructivos de estas casas y aclarar la identidad de los arquitectos que intervinieron en ellas[2].
Muchas tuvieron un contexto histórico, sorprendentemente, muy concreto. En este sentido, en los años setenta del siglo XVIII se produce en Jerez un enfrentamiento entre dos poderosos sectores sociales por el control de la industria del vino, que por entonces vive un fuerte crecimiento. Son la vieja oligarquía cosechera y la emergente burguesía vinatera exportadora. La lucha de esta última por lograr la liberalización del sector desembocó en un pleito contra el Gremio de la Vinatería, organismo controlado por la nobleza. Dos grupos que esos mismos años escenificarán su rivalidad asimismo con la construcción de suntuosas viviendas. Por un lado, encontremos a pioneros bodegueros como Juan Haurie o Antonio Cabezas; por otro, a familias linajudas como los Dávila, los Carrizosa, los Villavicencio o los Panés. No es de extrañar que sea durante esa década de los setenta cuando se levanten las más relevantes casas o palacios de todo el Setecientos jerezano, como hemos documentado recientemente[3].
La casa que estudiamos en este trabajo es más modesta y se fecha en el siguiente decenio. Sin embargo, esta última circunstancia nos permite comprobar cómo discurrió la arquitectura doméstica con posterioridad a aquellas grandes obras de la década precedente. Fueron, además, unos años de crisis o decadencia de la estética barroca y de transición hacia el Neoclasicismo, lo que aporta mayor valor a la documentación de esta vivienda. Situada en la calle Francos nº 40, su construcción la conocemos a través de uno de los pocos contratos de arquitectura que nos han llegado de esta época en dicha ciudad.
Fue levantada por iniciativa de Antonio Ruiz de la Ravia, un montañés originario de Comillas que se instala como otros paisanos suyos en la ciudad al calor del comercio del vino. De hecho, según su testamento, fechado en 1800, era propietario de una viña, de varias bodegas que, como veremos, estaban anexas a su casa y de diferentes tiendas de comestibles, tabernas y almacenes que guardaban “cascos de botas, toneles y vinos que se hallan en ellos de varias calidades”. Además resulta significativo que nombre como albaceas a conocidos bodegueros como Juan Pedro y Juan Carlos Haurie y Pedro Beigbeder, todos ellos sobrinos del citado Juan Haurie[4].
El proceso previo a la edificación se inicia el 3 de abril de 1787 cuando Eligio José Durán le vende “unas casas que estan labradas hasta primeras maderas con dos bodegas inclusas en ellas que tengo y poseo mias propias cituadas en la calle de Francos de esta dicha ciudad y hasen frente a las casas que nombran de las Cadenas”. A su vez, este inmueble había pasado a ser propiedad de Durán en 1777. En el transcurso de esos diez años es probable que se iniciara la construcción por manos anónimas[5].
Por fin, el 9 de mayo de 1787 se firma la escritura de concierto y obligación con Juan Diosdado, maestro de albañilería, y Juan de Morales, maestro de carpintería, con el referido Antonio Ruiz[6]. El contrato destaca por aportar un buen número de datos técnicos, con un especial detalle en lo relativo a los materiales, y por aclarar la estructuración en diferentes estancias. En primer lugar, se aclara que “dicha obra ha de seguir su construcion mejorandola”, lo que nos viene a aclarar que se trataba de completar un edificio sin concluir y levantado, como hemos visto, “hasta primeras maderas”. No obstante, la escritura demuestra que la fábrica preexistente sufriría importantes transformaciones. De este modo, para “la pieza que mira a calle Franco” se habla, por ejemplo, de elevar “la pared del patio hasta el alto que manifiesta la pared de la calle, variando las aguas a dicha calle en su farsa cubierta que manifiesta por la calle, apretilado de azotea y remate de Sevilla, pizarra en el valcon y rematar los cavos que dicha fabrica manifiesta segun su construcion”. En cuanto a la “pieza” que da la plazuela, “llevara la misma construzion con las dibiciones que corresponden para el acomodo de su abitazion”. Finalmente, una tercera parte del edificio se especifica que se habilitaría como tienda, sacando dos de sus lados de cimientos y abriendo dos puertas, una de ellas para “el preciso ruedo de votas”. Se mencionan en torno a esta zona un pajar, una caballeriza, “la carbonera de la tienda”, la cocina, el fregadero, el corral, el comedor y un jardín. En cuanto a materiales, a la escalera principal “se le pondran los pasos de Martelilla, porton y pasamano, solada las mesetas de losas de Genova”. Estas últimas se emplearían también en la cocina y en “la luz” del patio, mientras en los corredores llevarían “ladrillos cortados como toda la casa”. Por otro lado, se hace alusión a “su escriptorio en la casa puerta con su umbral de Martelilla”. Se impone asimismo que se dejaría “vlanqueada la fachada de la calle”, “empedrado en redondo de la fachada lo que corresponde a su jurisdicion”, en “todos los huecos de las ventanas, valcon, ojo de patio, y demás sitios que le corresponda, alizares de Sevilla” o que los techos irían con “vovedillas”, a excepción a los que se corresponden con la azotea, a los cuales “por su permanencia” llevarían “su ladrillo raspado y cortado sobre maderas”. Incluso se llega a especificar que “las mezclas de la mamposteria seran de dos de tierra y una de cal, las cales de solar de una de cal y otra de arena, el de enluzir de dos de cal y media de arena, que todas las paredes que hay que criar en dicha fabrica espresada seran de canteria como las vaxas que están construidas”. La obra comenzaría en ese mismo mes de mayo y debía estar acabada en diez meses. El precio de “todo lo perteneciente a alvañileria y trabajo de la gente y materiales” sería de 33.600 reales. Por parte de Morales, además de toda la labor propia de la carpintería, se comprometía a costear “todo el fierro que en dicha obra se gaste, rexas, valcones, barandales, pasamanos de escaleras, albortantes para los corredores, anafes de yerro, y los yerros que en la pizarra del valcon se gasten”, así como la pintura de todo lo anterior, los cristales de las puertas o “el armazon de la tienda con sus mostradores de caoba”. El precio de todo ello alcanzaría los 43.600 reales por el mismo plazo. Ruiz de la Ravia se obligaba, por último, a pagar a los referidos maestros “mensualmente llevando siempre un mes adelantado”.
En los siguientes años se incorporarían nuevas fincas anexas, como manifiesta Ruiz de la Ravia en su citado testamento de 1800. Así, el 14 de mayo de 1794 adquiere a la Duquesa de San Lorenzo “unas cocheras, que en el dia estan echas bodegas situadas en la Plazuela de las Cadenas inmediatas a las casas de nuestra avitacion”. Estas bodegas se conservan detrás de una fachada de apariencia decimonónica que está realizada copiando la distribución de la obra dieciochesca. Y, para acabar, a espaldas de la casa, en la calle Chancillería, se situaban otras casas y bodegas con alambique de su propiedad que se adquirieron “siendo solar” a Manuel Ponce de León el 12 de septiembre de 1795[7].
| Figura 1. Anónimo y Juan Diosdado, Casa de Calle Francos nº 40 de Jerez de la Frontera (fachada principal), h. 1777-1788. |
La casa posee un exterior sobrio, con dos fachadas de sólo dos cuerpos coronados, omitiendo el tradicional soberado que vemos en muchas de las viviendas de la década anterior. A cambio, aparece como remate un pretil correspondiente a la azotea, del que se hace alusión en el contrato y que ya nos habla de un procedimiento más propio de los edificios civiles de carácter neoclásico. Por su parte, la esquina entre la plaza y la calle se resuelve con unas sencillas franjas verticales en cantería a manera de pilastras, careciendo de cualquier ornamentación vegetal (figuras 1-2). A la calle Francos da la portada pétrea (figura 3), de la que no habla el contrato, por lo que hay que suponer que pertenece a la fase previa al trabajo de Diosdado. Tiene la particularidad de presentar la moldura mixtilínea rehundida[8] y no en relieve, como suele ser habitual y como aparece alrededor del vano superior del balcón. En este último la moldura se interrumpe a media altura acabando en una peculiares ménsulas de formas redondeadas que recuerdan a las empleadas por el arquitecto local Juan Díaz de la Guerra en el interior de la iglesia de San Francisco[9]. Aunque hoy carece de él, iba rematado por un tejaroz de pizarra, como se ha podido comprobar en el contrato, lo que le debió de otorgar mayor carácter dieciochesco al conjunto, ya que es un elemento típico de la arquitectura doméstica de esos años en Jerez.
| Figura 2. Anónimo y Juan Diosdado, Casa de Calle Francos nº 40 de Jerez de la Frontera (vista general), h. 1777-1788. |
Respecto a Diosdado y Morales, el primero pertenece a una familia de arquitectos locales y sabemos que estuvo activo hasta bien entrado el siglo XIX, alcanzando el cargo de maestro de obras del Ayuntamiento en 1815, por lo que parte de su trayectoria transcurrió fuera del periodo barroco[10]. En cuanto a Juan de Morales, nos consta que fue aprendiz en el taller del retablista rococó Andrés Benítez y que estuvo implicado en la creación del gremio de carpinteros de lo blanco entre 1791 y 1792[11]. Por tanto, son maestros formados en el último barroco pero que pertenecen a un periodo de cambios como fue la transición entre los siglos XVIII y XIX.
Figura 3. Anónimo, Casa de Calle Francos nº 40 de Jerez de la Frontera (portada), h. 1777-1787. |
APÉNDICE DOCUMENTAL
Contrato de la obra de la casa de Antonio Ruiz de la Ravia en la calle Francos de Jerez de la Frontera (1787)
APNJF, tomo 2861, oficio XV, escribano Juan Guerrero y Espino, año 1787, ff. 355-359.
Antonio Ruiz; Juan Diosdado Maestro de Albañileria; e yo Juan de Morales, que lo soy de carpinteria, vecinos que somos de esta Muy noble y Leal Ciudad de Xerez de la Frontera en las collaciones del Señor San Marcos, San Lucas y San Miguel, plaza de San Marcos, Calle de la Carpinteria y de las Naranjas. Otorgamos por esta presente carta el uno a favor del otro, y el otro del otro, y decimos que por quanto yo el dicho Antonio Ruiz tengo unas casas de mi propiedad en la calle de Franco que hacen esquina a la Prazoletta de las casas de las Cadenas, las quales voy a lavrar de favrica nueva y tengo tratado y conzertado con los dichos maestros que han de hazer la citada obra de buena calidad, segun y como es costumbre el favricar y lavrar las casas con toda solidez para su permanencia para lo qual dichos maestros han medido dichas casas y rexistrandola con todo cuidado cuia obra se ha de ejecutar por el dicho Juan Diosado lo siguiente
Primeramente que dicha obra ha de seguir su construcion mejorandola segun el parecer comunicado entre el dicho Diosdado y yo el otorgante que es la pieza que mira a calle Franco devera tener o llevar tres techos, el primero de planta llana, el segundo de lo mismo, su falsa cubierta con las maderas del grueso correspondiente que se expresara; lebantando la pared del patio hasta el alto que manifiesta la pared de la calle, variando las aguas a dicha calle en su farsa cubierta que manifiesta por la calle, apretilado de azotea y remate de Sevilla, pizarra en el valcon y rematar los cavos que dicha fabrica manifiesta segun su construcion, y dicha pieza devera acabar con las perfecziones que se expresaran; la pieza que haze vista a la Prazuela llevara la misma construzion con las divisiones que corresponde para el acomodo de su abitazion; la siguiente pieza que hes el almazen nombrado para tienda llebara su texado con ladrillo cortado y solado de junto por tavla de lo mismo, escalera de madera que vaxe a el sitio expresado entre dicho Diosado y yo el otorgante supuesto lo dicho esta pieza, dos partes de sus paredes, no nesecitan sacarlas de cimientos, las otras dos que restan se le sacaran sus cimientos a las paredes que se construiran en ella con la qualidad que su construcion pide, en dicha pieza vaxa de este sitio, y a determinado llevara dos puertas, la una que de medies un quarto que en el dicho transito llevara una puerta con su mayne y rexa; para que comunique luz aquella pieza, otra puerta que en el transito lleva sera igualmente construida a la del patio sin mayne, porque luz no nesecita por ella, el preciso uso de ruedo de votas, para el uso adentro, la pieza que ynmediata tiene dicho patio se le devera sacar un pedazo de pared de cimiento y hecharle su techo o juello en el paxar que ha tener encima de la dicha pieza el que ha de tener su conducto o paxaretta a la caballeriza para su abio con una ventana o puerta a dicho patio con sus pescantes para tirar la paxa, la caballeriza llevara una divicion para la carvonera de la tienda, supuesto que estas piezas deveran acabarse con la perfecion que corresponde en ella, la pieza que llaman de cozina devera llevar sus paredes sobre la favricada, el alto que corresponde segun su ancho, con su tiro de pozo sobre el que esta construido, fregadero proximo a el dicho pozo con sus lebrillos como le corresponde y desagues por a tenores al caño construido, poyos y anafes con quatro anafes de fierro cada uno del tamaño que me acomode a mi el otorgante, solado de lozas de Genova alicatadas la pared de una terzia de alto de dichas losas para su aseo y mejor permanencia, su planchuela de fierro en dicho poyo de cozina y fregadero, sus alazenas con sus puertas y entrepaños que llevara dicha cozina sin que se note en ella la mas leve falta de su acomodo, como es campana de fuego, majadero, brocal de pozo, en dicha cocina havra un corredor a el corral, con su asiento comun, su puerta en el quarto del asiento comun, su cozina con su ventana a el corral, y en el corredor puerta a la cozina para que con su separacion se enquentre aquel acomodo, la pieza que une con la escalera llevara su terzer cuerpo sovre la escalera tambien, y en el incluso la subida de azotea y de aquel dicho tercer cuerpo, que es nezesario para el acomodo de dicha casa, la pieza que promedia al patio y a el jardin que deveremos llamarle comedor llevara un solo techo sobre el azotea y dicha azotea devera yr sobre el expresado comedor, cozina y corredores, con su apretilado de paredes, ygualmemte a la de abaxo construida con sus ormigones de cal y arena de una y una, solada de ladrillos de Sebilla con la calidad que corresponde a azotea, y en dichos pretiles llevara sus pilares para tendederos de la ropa, el comedor devera tener un balconcillo a el jardin, una puerta a el corredor del patio, una puerta o alazena a la alcova de la sala de la prazuela, una puerta a la escalera que devera yr en el jardin para el uso extraordinario de la casa, dicha escalera los pasos han de ser de Martelilla de a bara, los corredores del patio deveran llevar el ancho que esta frente a la sala principal de la calle un balconcillo a el patio, dos puertas, una en cada lado de los corredores para que esta pieza quede con el acomodo y abrigo que corresponde a dicha casa, la escalera principal sobre lo construido que tiene se le pondran los pasos de Martelilla, porton y pasamano, solada las mesetas de losas de Genova con un aguaducho sobre la subida de la escalera por no encontrar otro sitio mas proporcionado que acomode; en el quarto alto que esta junto a la escalera llevara la subida de la azotea en el sitio donde mas combenga y este mas proporcionado, el patio se ha de solar de losas de Genova la luz suya, y de los corredores de ladrillos cortados como toda la casa, las piezas vaxas se acavaran la cozina como cozina, y lo demas como va expresado, el corralito con su asiento comun, el jardinito con sus arriates solado de junto como todo, su escriptorio en la casa puerta con su umbral de Martelilla, a la dicha casapuerta la puerta de en medio con su umbral de Martelilla se tiene de derrivar las dos divisiones de casapuerta y se ha de construir de tavique dovle o citara cerrando de los dos huecos el de la tienda, derrivando la pared que divide a la taverna para hacerle los transitos que en ella corresponde porque se advierte que aquella favrica no es vuena su composición, los dos huecos que en la tienda le quedan a la calle se rajara su cepa, se le hechara sus umbrales de Martelilla dejando todas estas dichas piezas acavadas con todo su acomodo hasta vlanqueada la fachada de la calle vien rematada con otro humbral de Martelilla la puerta del transito de las vodegas, empedrado en redondo de la fachada lo que corresponde a su jurisdicion, la casapuerta empedrada de piedra fina y enlechada con cal y arena, todos los huecos de las ventanas, valcon, ojo de patio, y demas sitios que le corresponda, alizares de Sevilla, los techos que hueyos tuviere dicha casa llevaran bovedillas enluzidos con las calles y yeso blanco como corresponde, los techos que sean de huyo de azotea no llevaran vovedillas porque para su permanencia no le corresponde, solo llevara su ladrillo raspado y cortado sobre maderas, los techos que en la farsa cubierta yran sus ladrillos de por tabla en bruto porque en ese sitio no corresponde otra cosa, asimismo se ha hazer un pozo donde mas acomode arreglado, calzado de canteria, y la pared del escriptorio que da a la escalera se ha de reparar a mi satisfacion, las mezclas de la mamposteria seran de dos de tierra y una de cal, las cales de solar de una de cal y otra de arena, el de enluzir de dos de cal y media de arena, que todas las paredes que hay que criar en dicha fabrica espresada seran de canteria como las vaxas que estan construidas. Cuia obra ha de dar principio en este presente mes de mayo y año de la fecha y se ha dar conclusa y acavada en el termino y plazo de diez meses contados desde la fecha de esta escriptura, y en precio todo lo perteneciente a alvañileria y trabajo de la gente y materiales para ello de treinta y tres mil y seiscientos rreales de vellon; y por lo tocante a carpintería, y que se ha de obligar el dicho Juan de Morales, a hazer toda la obra de carpintería, siendo de su obligacion el poner todas las maderas que en dichas piezas van nombradas de quarentoneria como corresponda a sus tamaños con los gruesos suficientes que combengan las que fueren de vovedillas y las que fueren de alfaxiadas con sus labores correspondientes haciendo todas las puertas y demas que nesecite dicha casa a cada hueco la que correspondiere de tavleros segun los sitios y las demas con sus forros y clavazon que corresponda, cerraduras, cerrojos, aldavillas,y aldabas; asimismo ha de costear el dicho Juan de Morales todo el fierro que en dicha obra se gaste, rexas, valcones, barandales, pasamanos de escaleras, albortantes para los corredores, anafes de yerro, y los yerros que en la pizarra del valcon se gasten, asimismo ha de costear el referido Juan de Morales ocho pares de puertas de bidrios costeando sus christales y todo lo demas de yerro que neseciten, asimismo ha de pintar todas sus puertas, balcones, rexas, pasamanos y barandales; asimismo costear la mesa del valcon, celosias, roapieses, vrocal del pozo, dos caxas de escaleras y lo demas de madera, tablazon y clavazon y sus latas para recoxer las aguas en los sitios que precise; con la prevencion que las maderas que caen a calle Franco han se ser los dos techos de planta llana de seys y ocho y las aguas de cinco y siete, y las de las prazuela de cinco y seys, los techos de planta llana y las aguas de quatro y seys; asimismo todas las piezas que fueren de este ancho de ygual calidad, y la cozina devera tambien llevar las maderas de seys y ocho y es condicion que el dicho Morales se ha de hazer cargo de las maderas y puertas viejas que en dicha casa fue apreciada en cantidad de mil treynta y quatro reales de vellon aprovechando de ello lo que se pueda en los sitios que combenga cuia obra ha de hazer de vuena calidad en el preciso termino de los explicados diez meses contados desde oy dia de la fecha, siendo de cargo del citado Diosdado el rezevir los materiales que estan en dicha casa en precio de quatrocientos ochenta rreales y el referido Morales ha de ser tambien de su cargo el hazer el armazon de la tienda con sus mostradores de caoba todo pintado y precio todo ello de quarenta y tres mill rreales, cuias cantidades les tengo de dar a los referidos en el dicho termino de diez meses prorrateado mensualmente llevando siempre un mes adelantado […] fecha la carta en la dicha ciudad de Xerez de la Frontera estando en las casas del presente escribano a nueve de mayo de mill setesientos ochenta y siete y a los otorgantes a quienes yo el escribano doy fee conosco lo firman siendo testigos Pedro Alvares, Juan Benites y Don Francisco Garcia de Castro vecinos de Xerez.
Antonio Ruiz (rubricado) / Juan Diosdado (rubricado) / Juan de Morales (rubricado)
Ante mi Juan Guerrero y Espino escribano publico (rubricado)
BIBLIOGRAFÍA
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[1] Sancho Corbacho, 1947. Sancho Corbacho, 1952: 327-329.
[2] Moreno Arana, 2003: 95-101. Aroca Vicenti, 2005: 327-339. Álvarez Luna/Aroca Vicenti/Guerrero Vega/Romero Bejarano, 2007: 37-52. Moreno Arana, 2008: 157-181. Moreno Arana, 2014a: 207-226. Aroca Vicenti, 2016: 187-203.
[3] Moreno Arana, 2020: 103-118.
[4] Archivo de Protocolos Notariales de Jerez de la Frontera (APNJF), tomo 2992, oficio V, escribano Cristóbal González Barrero, año 1800, ff. 593-595.
[5] APNJF, tomo 2992, oficio V, escribano Pedro Caballero Infante, año 1800, ff. 593-595. Estas casas de “las Cadenas”, pertenecientes a la familia Villavicencio, se corresponden, en efecto, con la nº 53 de la calle Francos, justo enfrente de la de Antonio Ruiz de la Ravia. Entre ambas casas hay una plazuela conocida entonces precisamente como “de las Cadenas” y hoy “Dr. Ruiz de la Ravia”, en honor a Manuel Ruiz de la Ravia, un familiar del anterior que llegó a ser un célebre cirujano del Jerez del siglo XIX (Muñoz y Gómez, 1903: 21-23 y 83).
[6] APNJF, tomo 2861, oficio XV, escribano Juan Guerrero y Espino, año 1787, ff. 355-359.
[7] APNJF, tomo 2992, oficio V, escribano Pedro Caballero Infante, año 1800, f. 594.
[8] Una portada muy similar la vemos en la casa de la calle Merced nº 15. No muy distante es también la de calle Rodrigo de León nº 3. Teniendo en cuenta la singularidad de su diseño es posible que todas compartan una misma autoría.
[9] Sobre esta iglesia ver: Aroca Vicenti, 2002: 230-234.
[10] Aroca Vicenti, 2001: 226.
[11] Moreno Arana, 2014b: 36-37.